Blog dedicado a la difusión de arquitectura, arte y construcción. No pretendemos ser eruditos en la materia, simplemente dar a conocer aspectos de estos campos que nos parecen interesantes. Esperamos que os gusten.
miércoles, 13 de abril de 2016
viernes, 11 de diciembre de 2015
Vivienda 1-Vivienda Luis y Elena
Hace unos 13 años, antes de
terminar los estudios ayudando a mi padre en el bar familiar uno de sus
clientes me dijo: “Fernando, tienes que hacerme el proyecto de mi vivienda”,
contestándole yo que aún no había acabado y que no era posible; aunque me hacía
mucha ilusión. Su respuesta fue
contundente: “te espero hasta que termines la carrera, con una condición, que
mi proyecto sea el primero que hagas”. Evidentemente no cabía en mi de alegría,
sabía que tenía mi primer proyecto sin haber terminado la carrera.
Cuando terminé, después de mi
familia, la primera persona que supo que había terminado mi carrera fue él. Por
tanto nos pusimos a trabajar.
Tanto Luis como Elena proponían
una vivienda unifamiliar dúplex con tres dormitorios, los cuales pasaron a 4
una vez estudiadas sus necesidades.
Como premisa fundamental querían
que fuese una casa fundamentalmente cómoda, indicando claramente que el tamaño
no debería ser demasiado grande; ambos trabajaban fuera de casa y necesitaban
que el mantenimiento de la misma fuese rápido y cómodo.
Se les plantearon opciones
iniciales en las cuales se disponía de la típica distribución en tres crujías,
encontrándose la escalera en la parte central. Visto por los promotores,
indicaban que querían algo distinto, algo que tuviese iluminación natural en
todos los espacios.
Viendo disposiciones clásicas de
distribución optamos por la distribución en forma de L. Así nos permitió jugar
con el patio interior de la vivienda; patio que organizaba todos los espacios
vivideros. Así una vez retranqueado el edificio principal disponíamos de
iluminación y ventilación natural a todos los espacios.
La cocina-comedor se disponía
cerca de la calle; pudiendo así gestionar el acceso a la vivienda.
El salón por privacidad se
disponía en la parte posterior de la vivienda, estando los espacios de aseo y
escaleras como espacios colchón entre ambos espacios.
La vivienda por tanto se
distribuyó como zona de día y noche; estando la de día en planta baja y la de
noche en planta primera.
Una vez accedida a planta primera
a través de la escalera adosada a medianera y a través de un pasillo
distribuidor accedemos a todos los dormitorios, los cuales estás dos de ellos
ventilados e iluminados a la parte posterior y los otros dos hacia los patio
lateral y delantero respectivamente.
La obra, se desarrolló con total
normalidad, se eligió el tipo de carpintería acorde a gustos de la propiedad,
siempre y cuando cumpliesen con los parámetros mínimamente establecidos por proyecto.
Fue un auténtico placer trabajar con estos clientes, a los cuales agradezco
enormemente el arranque de una carrera que tantos buenos momentos me ha
aportado.
Sólo queda decir gracias Luis y
Elena.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Mis proyectos 1
Estoy preparando documentación de todos mis proyectos realizados en estos 13 años de carrera profesional. Intentaré contar anécdotas del pograma, de la gestión con los clientes y obra. Simplemente me apetece compartir, asi todo el mundo podrá ver si le sirve de ayuda para sus proyectos. Espero que os gusten.
lunes, 22 de septiembre de 2014
LA CATEDRAL DE SAN PABLO DE LONDRES- BREVE RESEÑA HISTÓRICA.
La
catedral de San Pablo está construida en una de las principales elevaciones de
la City, donde en tiempos de Roma había un templo dedicado a la diosa Diana.
Una primera catedral edificada en 604 fue destruida por un incendio en 1087.
Reconstruida entre los siglos XI y XIII, la nueva catedral, románica y gótica,
tenía fama de ser la mayor iglesia medieval de Europa. Su aguja, de 164 m de
altura, se quemó en un incendio en 1561. Se encontraba en el corzón de un
conjunto de edificios religiosos, entre ellos el palacio episcopal y un
campanario, la torre de Jesús. Tras un periodo de abandono en que San Pablo se convirtió
en un mercado, las últimas obras importantes le fueron confiadas en 1634 al
obispo de Londres, Laud, e Inigo Jones, que enriqueció la fachada oeste con un
pórtico palladiano. Desgraciadamente, la guerra civil interrumpió las obras.
Inmediatamente
después de la Restauración (1660), una Comisión encarga a Wren que proponga una
renovación de San Pablo. Partidario de encajar la estructura gótica en un
ropaje clásico, propone también reemplazar la torre por una cúpula. Por fin, el
27 de agosto de 1666 se acepta el proyecto… pero una semana después el Gran
Incendio reduce la catedral a la ruina. Entonces, se impone la construcción de
un nuevo edificio. Wren, nombrado director de las obras del rey en 1669,
propone sucesivos proyectos que van en dos direcciones distintas: el primero,
que era el que prefería y el que convenía a Carlos II, incluía un plano en cruz
griega y una cúpula. Juzgado contrario a la tradición, fue rechazado por el
alto clero anglicano. El “gran modelo” de 1673 buscaba, al añadir un inmenso
pórtico y un vestíbulo coronado por una cúpula, vencer todo tipo de resistencias,.
En vano. Obligado a ceder, Wren presentó un nuevo proyecto en 1675, el Warrant
Design, que volvía al plano de cruz latina y de tipo “normando inglés”: nave
larga (la de San Pablo mide 152 m de largo), largos cruceros salientes, largo
coro desplegado bordeado por estrechos deambulatorios que culminan en un
ábside.
El
conjunto está rematado por una cúpula espléndida que mide 31 m de diámetro,
alcanza los 110 m y reposa en ocho pilares. Le planteaba cierta dificultad a
Wren, que la concibió con tres espesores: se intercaló un cono de albañilería
entre dos cúpulas, la vista de Londres desde la Galería de Oro, al pie de la
linterna, es soberbia.
Además
de por la cúpula, recubierta por una capa de plomo y que destaca por encima de
todo, el exterior de San Pablo se caracteriza por tres elementos: el gran
tambor de la cúpula, ceñido por una columnata en que se alternan hornacinas y
loggias; el muro que sirve de contrafuerte, oculta los arbotantes y realza la
majestuosidad del conjunto ( majestad subrayada además por los pórticos de columna
tas semicirculares de los cruceros al norte y al sur); en fin, la fachada oeste, ampliamente inspirada en el barroco, donde dos torres coronadas con campaniles enmarcan un doble pórtico de columnas gemelas.
Es
imponente, y su cierta frialdad no inspira demasiado fervor. Wren apeló para su
decoración entre 1690 y 1720 a una pléyade de artistas. Entre ellos, James
Thornhill, que pintó en la cúpula unos frescos que contaban la vida de San
Pablo. Grinling Gibbons talló la magnífica sillería del coro, el trono del
obispo y la caja del órgano; Jean Tijou, artista francés, forjó las verjas del coro
y la barandilla de la escalera que lleva a la biblioteca. Desde la galería de
los Murmullos, en la cúpula, resulta sorprendente la visita sobre el interior
de la catedral.
Hasta
1790 el interior de la catedral estuvo casi desprovisto de monumentos funerarios.
Luego, a imagen de la abadía de Westminster, San Pablo se convirtió en el
Panteón, y la cripta alberga un centenar de sepulturas, entre ellas las del
duque de Wellington, el almirante Nelson y, desde luego, Wren.
lunes, 15 de septiembre de 2014
SEAGRAM BUILDING – MIES VAN DER ROHE
En
los años 50, las retículas estructurales en acero y vidrio de Mies van der Rohe
transformaron no solo el rascacielos, sino el paisaje urbano de las ciudades
norteamericanas. Los edificios de hormigón armado con rellenos de ladrillo
cedieron paso a sus diseños perfeccionistas. Mies admiraba los edificios altos
de finales del siglo XIX de Chicago y decidió sustraer y destilar la estructura
de tales construcciones hasta logar una simplificación máxima, idea que expresó
en su axioma “menos es mas”. Mies estaba convencido de poder aplicar sus “principios”
de diseño a todos sus edificios, que para él constituían un todo indivisible.
Afirmó: “No quiero ser interesante,
quiero ser bueno…Lo único que intento es aclarar mi dirección… Para mí, la
novedad carece de interés”. Mies se concentró en la idea del “Edificio” y
se alejó de la construcción de edificios individuales con características y
usos distintos. El funcionalismo de sus cajas rectangulares no tiene límite.
Así Mies refinó la “rigurosidad
doctrinal” de sus proyectos Seagram Building (1954/1958), en la ciudad de Nueva
York.
En
un alarde de de osadía, dado el precio del terreno, Mies diseñó una plaza de 27
metros que separa el Seagram Building (38 plantas) de la calle y que, aparte de
dos estanques en los flancos y de un muro largo, carece de toda decoración.
Además de servir como base del edificio y de plataforma conductora desde el
exterior al vestíbulo y los ascensores, resalta la masa de este sólido edificio
de bronce mate y vidrio ámbar gris, cuyas estrechas ventanas acentúan la verticalidad.
La estructura se sustenta sobre unas columnas vistas hasta el segundo piso,
donde se adentran en el edifico. Las ventanas continuas del suelo al techo
carecen de parapetos y forman la estructura pura de muros cortina imaginada por
Mies y otros arquitectos veinte años atrás.
Mies prestó sumo cuidado a la
elección de los materiales para la estructura y a la decoración interior, desde
el diseño de los ascensores hasta el de las lámparas y los tabiques divisorios.
Muchos elementos diseñados exclusivamente para el edificio fueron objeto de
ulterior fabricación en serie y se utilizaron para decorar despachos de todo el
país. La meticulosidad de Mies, patente incluso en su mobiliario interior, se
resume en otro de sus famosos aforismos: “Dios está en los detalles”.
lunes, 8 de septiembre de 2014
“Espacios para la vida privada. Domus romana”
La
casa romana, sobre todo la que más interesa para los dominios del arte – que no
es la pobre vivienda de las capas sociales modestas -, constituye un ámbito
privilegiado para el desarrollo de formas artísticas de indiscutible interés y
expresividad. Y una razón fundamental de ello es la índole sociológica e ideológica,
puesto que la casa, la domus de la nobilitas romana, era un importante
escenario de la vida pública, además de, lógicamente, el habitáculo para la
residencia y la vida más privada. A lo primero obedecen aspectos esenciales de
su configuración, que la hacen incorporarse a la serie de los lugares públicos
que caracterizan la sociedad y la cultura romanas.
A su papel social y a la
estricta codificación de la vida familiar, sobre todo en su proyección colectiva,
obedece la firmeza de los patrones domésticos romanos. Sin poder entrar en los
dataos de una también evidente diversidad, el tipo de casa romana principal
corresponde a la llamada casa de atrio, una estructura de viaj solera, con
claros y directos precedentes en la cultura itálicoetrusca.
La casa atrio, puntualmente
descrito en sus variedades y proporciones teóricas por Vitrubio (VI, 3, 1), se configura
como una estructura de planta rectangular, cerrada al exterior por un muro
perimetral que señala la divisoria conceptual y jurídica con el territorio de
dominio público, con acceso por un lado corto y una clara disposición axial, en
línea con acendradas tendencias italorromanas y en función de la estricta
concepción de la representación familiar y de la ritualidad doméstica. Tras la
entrada – ostium- se halla el atrium, concebido como un espacio rectangular,
ensanchado al fondo en las alae, y con una disposición característica de techo
descubierto en el centro, con un tejado en vertiente hacia el interior –
compluvium- para la entrada de la luz y del agua de lluvia, que se recogía en
un estaque en el suelo – impluvium-, conectado a un aljibe para almacenar el
agua. Al fondo del atrio, en el punto principal señalado al fondo de la domus
por el eje axial, se hallaba la estancia noble, el tablinum, abierta
directamente al ambiente central del atrio, configurándose así, con el atrio
como cuerpo principal, una característica disposición en cruz.
Deriva el nombre de tablinum de
las tabulae o tablas de cera que allí se disponían, con algunas anotaciones que
dejaban memoria de las actividades del pater familiar o de las finanzas
domésticas, lo que subrayaba su carácter de sala principal de la casa, desde la
que, entre otras cosas, recibía el dueño el saludo cotidiano – la salutatio- de
los clientes, o la visita de sus familiares y amigos. En ésta y otras
ceremonias adquiría su particular relevancia la disposición en el atrio, en
armarios al caso, de las imágenes de los antepasados, símbolo de prestigio y de
solera familiar, ingrediente señalado de la concepción sacral de este
particular ambiente, donde se hallaba también el larario, el santuario
doméstico de la familia. Alrededor del
atrio se disponían las habitaciones – cubícula - y, al final, comunicado a menudo con el mismo
tablinum, un espacio abierto a manera de corral o jardín – el hortus – para
desahogo de la vida doméstica.
El tipo más simple de atrio se
dominaba tuscánico, elocuente testimonio del origen que se le atribuía, y
consistía fundamentalmente en la disposición en alto, en las paredes que lo
delimitaban y soportes en el suelo, de las grandes vigas que sujetaban la
armadura del compluvium, quedando diáfano todo el espacio del atrio. Si por
necesidades de amplitud, o por razones de gusto, se multiplicaba el número de soportes
o columnas, el atrio recibía el nombre de corintio, expresión inequívoca de que
se trataba de las consecuencias de una helenización que, en efecto, se
documenta en los atrios a partir del siglo II a. C., con la decidida apertura
de las élites ciudadanas a la corriente helenística. También por entonces, las
casas, sobre todo en los espacios reservados al hortus, empiezan a dar cabida a
la instalación de peristilos al a griega, y una proliferación de estancias que
multiplicaban los espacios de representación, entre los que figura como más
característico el oecus o tericlinium para la celebración de banquetes también
a la manera griega. Es el resultado de una tendencia general a la incorporación
a la casa de la nobilitas de un ornato que antes había sido exclusivo de los
lugares públicos y que se multiplica hasta convertir las casas en magníficos
soportes de las artes decorativas.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Nuevos sistemas constructivos y arquitectónicos de la Roma clásica. PANTEON DE ROMA
“Roma inaugura una segunda etapa basada en la
arquitectura como espacio interior, una concepción del espacio que puede
considerarse la típicamente occidental, iniciada con Roma y propia de su
arquitectura, y de la medieval, la renacentista y la barroca, obedientes en lo
sustancial a una misma concepción del espacio arquitectónico”. Sigfried
Giedion.
“…Roma significó el comienzo de una nueva
era determinada para la búsqueda de los valores verdaderamente arquitectónicos,
que corresponden a la definición de espacios, tanto abiertos como cerrados;
sobre todo estos últimos, la arquitectura se convierte en el arte de modular la
materia insustancial del aire, un volumen que se define – en el sentido de dar
límites la forma – la manera privilegiada mediante la utilización de las líneas
y las superficies curvadas de los arcos y las bóvedas, capaces, además, de
cubrir amplios ambientes disminuyendo la cantidad y el tamaño de los soportes”.
Bruno Zevi.
Panteón, de la época de Adriano vendrá a significar la
culminación de la doble tendencia de la configuración del templo romano. En
planta se hace evidente la yuxtaposición de dos cuerpos de concepción y
funciones contrapuestas. La fachada es un pórtico a la griega pensado para
cerrar y presidir la plaza anterior, según el esquema más clásico; la cella se
ha hinchado, en un soberbio soplido arquitectónico, hasta convertirse en un
ambiente de planta circular, cubierto por una cúpula de igual altura que su
diámetro de la base. Se ha logrado el prodigio tan anhelado de determinar un
gran espacio interior sobre la base del volumen curvo más simple y perfecto: la
esfera. Nada la interrumpía en un ambiente diáfano de dimensiones
espectaculares: 43.30 m de diámetro y de altura. En el templo italorromano en
general, habitualmente de planta rectangular, la importancia de la fachada
frontal había conducido a la atrofia de las fachadas laterales (de ahí la tendencia
a los templos peudoperípteros) y a la desaparición funcional de la espalda
(como en el templo de Mars Ultor, adosado al muro que lo separaba del barrio de
la Suburra). En el Panteón, el pórtico sólo existe hacia fuera, mientras la
cella sólo tiene fachada hacia el interior, El Panteón, por tanto, reúne claves
principales para el entendimiento de la arquitectura romana. El alarde técnico
de la cúpula, como una compleja estructura de arcos de descarga para el apeo
sobre el tambor, también articulado para permitir la sucesión de nichos que
ritman el interior; la armoniosa decoración interna, que enaltece la
simplicidad de las rotundas formas geométricas que definen el espacio interno;
todo se combina para que, milagrosamente bien conservado, el Panteón sea
expresión de la mejor arquitectura de Roma y de todos los tiempos.
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